22 noviembre 2009

La mirada porno vigilante




Una mirada es porno vigilante cuando hace un culto de lo explícito con fines de control. Generalmente son las instituciones con aspiraciones trascendentes las que ponen en marcha los dispositivos porno vigilantes. Dos de ellas son ultra ambiciosas: la Empresa privada de corte capitalista y el Estado, este último en cualquiera de sus versiones: democrática o de Derecho, dictatorial, totalitaria, monárquica absolutista o constitucional, etc...
Sería cautivante poder crear instituciones constituyentes, que una vez en marcha no cristalicen en maquinarias de poder ávidas de someter a los individuos que las habitan y sostienen. Sería encantador conformar instituciones siempre abiertas a renovaciones vitalistas. Claro que para ello habría que resemantizar los esquemas mentales a través de los cuales concebimos una institución cualquiera. Tendríamos que pensarlas como redes de variadas fuerzas subjetivas que confluyen en cierta área del saber y el hacer. Como ensayos permanentes, y no como piedras angulares de no sé qué absurda tradición supuestamente inmodificable.
Pero volviendo a la cuestión de los dispositivos porno vigilantes, hay que decir que apestan, porque vulneran la experiencia de la intimidad, en el ámbito hogareño y en el de la vía pública. Tal es el caso de las "pinchaduras" telefónicas y las cámaras de vigilancia instaladas en las calles. Porque pese al razonamiento pequeñoburgués, sí es posible desplegar experiencias de intimidad en la vía pública. Se puede, por ejemplo, pensar en la intimidad de un grupo de amigos que quieren transitar por la ciudad sin llamar la atención, poniendo en juego una interioridad colectiva particular. ¡Tienen derecho a intentarlo! Sin que esta búsqueda y ese deseo de hacerlo, tengan que ser cercenados por los ojos digitales, escrutadores, de la vigilancia porno.


La última aclaración viene por el lado de la pornografía como género fílmico. Esta no es necesariamente funcional a las instituciones con pretenciones trascendentes. De hecho, durante mucho tiempo los productores y actores del género fueron perseguidos por las autoridades políticas, policiales y de la gran empresa. Además no hay que olvidar que millones de personas han mejorado sus disfrutes sexuales a partir de las enseñanzas brindadas por las películas triple x. Lo cual no significa que no se puedan realizar críticas en contra de la pornografía fílmica, mas dificilmente ellas lleguen a ser tan profundas y apremiantes como las objeciones que legítimamente se colocan frente a los dispositivos porno vigilantes.
Entonces, como diría la tribuna popular:

"Preferimos más culos y menos video vigilancia".

Posdata: Igual Marcelo Tinelli y su "culocracia" son una porquería rancia, un distractor ridículo que deberíamos obviar. Por supuesto doña Rosa, usted tiene razón al hacer una mueca negativa, Tinelli no es un director de películas triple x, y apenas si llega a encuadrar en el erotismo grasa de la tv argentina. Pero tenía ganas de fustigarlo. Y también tengo ganas de agregar que sería bueno que surjan cineastas que al encarar proyectos triple x, lo hagan combinando contundentes fornicaciones con algún que otro diálogo interesante, en el antes, en el después, y por qué no, en pasajes del durante... La jodienda, la jodienda.

5 comentarios:

  1. Un tipo bárbaro, Emil Michel Cioran, antes de comenzar a manducar los alimentos, tiraba sobre la mesa oraciones como esta: "Cuando se ha salido del círculo de errores y de ilusiones en el interior del cual se desarrollan los actos, tomar posición es casi imposible. Se necesita un mínimo de estupidez para todo, para afirmar e incluso para negar".

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  2. "sucede que alrededor de las cuatro grandes comidas rituales del dios solar, gira un pueblo de sacerdotes, esclavos, heraldos, párrocos. y estas mismas comidas no son simples, sino que a cada gesto, a cada rito, a cada manipulación sangrienta, a cada cuchillo bañado en ácido y secado, a cada nueva vestimenta que basianus se saca o pone, a cada ruido de golpes, a cada mezcla precipitada de oro, plata, amianto o electro, a cada gozne que gira y que atraviesa los subterráneos radiantes con el ruido de la rueda cósmica, responde un vuelo de ideas sombrías y torturadas, de ideas enamoradas de formas que arden en deseos de reencarnarse"
    (artaud; heliogábalo o el anarquista coronado)

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  3. Melville, el ballenero neoyorquino, tenía una extraña predilección por la inmersión: "Si, por necesidades argumentales, dijésemos que él está loco, yo preferiría cien veces estar loco que cuerdo... me gustan los que se sumergen. Cualquier pez puede nadar cerca de la superficie, pero sólo las grandes ballenas son capaces de descender más de cinco millas... Desde que el mundo es mundo, los buceadores del pensamiento regresan a la superficie con los ojos inyectados en sangre".

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  4. Sí, es verdad. Y es cierto que con las películas de Rocco Siffredi y Jena Jameson, yo aprendí a hacer la del siete invertido. En cambio no sé qué pueda aprender de las cámaras que me espían. Ahí estoy de acuerdo.

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  5. "vivir es estar ciego a las propias dimensiones"
    (C i o R a N)

    una ceguera más, mi amor, una más...

    confirmaciones=las hay bonitas, ésas que son como el lugar, profundo y oscuro, donde cae el ancla de un barco que se detuvo porque sí

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