20 noviembre 2009

una réplica siempre pronta vuelve i n ú t i l la pregunta

(acerca de nuestro sistema nervioso) tanto existen hilos yendo de la periferia hacia el centro como puntos del espacio capaces de solicitar mi voluntad y de plantear, por así decirlo, una pregunta elemental a mi actividad motriz: cada pregunta planteada es precisamente lo que llamamos una percepción. la percepción también resulta disminuida en uno de sus elementos cada vez que uno de sus hilos llamados sensitivos es cortado, porque entonces alguna parte del objeto exterior deviene impotente para solicitar la actividad, y también cada vez que un hábito estable ha sido contraído, porque esta vez la réplica siempre pronta vuelve la pregunta inútil.
(henri bergson; materia y memoria)

el pensamiento no es arborescente. el cerebro no es una materia enraizada ni ramificada. las erróneamente llamadas “dendritas” no aseguran la conexión de las neuronas en un tejido continuo. la dicontinuidad de las células, el papel de los axones, el funcionamiento de las sinapsis, la existencia de microfisuras sinápticas, el salto de cada mensaje por encima de esas fisuras, convierten el cerebro en una multiplicidad inmersa en su plan de consistencia o en su glia, todo un sistema aleatorio de probabiliades (...)
muchas personas tienen un árbol plantado en la c
abeza, pero en realidad, el cerebro es más una hierba que un árbol.
(deleuze, guattari; mil mesetas)

... percepción consciente y modificación cerebral se corresponden rigurosamente. La dependencia recíproca de estos dos términos proviene pues simplemente de que ellos son, el uno y el otro, función de un tercero, que es la i n d e t e r m i n a c i ó n del querer.
(henri bergson; materia y memoria)

l a indeterminación d e l q u e r e r...

6 comentarios:

  1. Saltando, saltando, las fisuras. A ver si arreglan los baches de Alem al fondo. Al lado de las tapas que van a las tuberías hay desniveles y baches. Sinapsis de obras generales. Yo les voy a dar camaritas. Me sube la temperatura.

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  2. Creo que ya sé quienes están detrás de todo esto. Me gustaría sumarme.

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  3. Soledad, no pidas permiso!: la calle, como cualquier espacio, la hace quien la habita.

    "El habitar se ha vuelto un acto ofensivo y revolucionario, se transgredió la función de los edificios, se habitó lo inhabitual. El espacio dilatado del movimiento revolucionario ha vuelto repentinamente transparentes las fachadas-fronteras, los tabicamientos segregadores."
    (virilio; la inseguridad del territorio)

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  4. Bueno, entonces participo.
    Los derviches guardan las puertas del conocimiento. La enseñanza de esta historia puede servir al movimiento callejero que ustedes representan.

    CORRECCIÓN

    Abdullah Ben Yahya estaba mostrando a un visitante un manuscrito que él mismo había redactado.

    Este hombre dijo:
    --Pero esta palabra ha sido mal deletreada.

    Inmediatamente Abdullah deletreó la palabra, escribiéndola en la forma aprobada por su invitado.
    Cuando el hombre se hubo marchado, se preguntó Abdullah:

    --¿Por qué he hecho eso, si sabía que su "corrección" era incorrecta, y por qué escribí mal la palabra cuando la original era realmente la correcta?

    Y se contestó a sí mismo:

    --Eso fue una muestra de sociabilidad; el hombre creyó que me estaba ayudando y pensó que la expresión de su ignorancia era una indicación de conocimiento. Yo apliqué el comportamiento de la cultura y de la cortesía, no el comportamiento de la verdad, porque cuando la gente busca cortesía e intercambio social, no puede soportar la verdad. Si yo hubiese tenido la relación de maestro a estudiante con ese hombre, las cosas hubiesen sido distintas. Solamente la gente tonta y los pedantes creen que su deber es instruír a todos, cuando el motivo de las personas es generalmente no buscar instrucción, sino atraer la atención.

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  5. ¿sociabilidad? ¿ayuda? ¿cultura? ¿cortesía? ¿deber? ¿instrucción?

    (en el año de la fiebre)
    desde el Monte Olimpo se escucha un diálogo:

    – Veamos –preguntó Zeus–, ¿qué puedo esperar de tí?

    Momo, todavía un niño, miraba sorprendido a Zeus sin alcanzar a comprender por qué, quien todo debía saberlo, aparentaba ser tan ignorante y, mientras restregaba sus mocos por las barbas del gran dios, respondió:

    – No te pediré propina los domingos.

    ¿Qué respuesta se podía esperar de Momo, este dios hijo de dioses, engendrado en un tentacular y arrítmico coito por el mismísimo Kaos (abismo del que todo habría de surgir) y Nyx (la noche)? ¿Cómo predecir la conducta y los pensares de este ser que pasó su infancia divina entre hermanos como Eride (la discordia), Moro (el destino), Tanato (la muerte) y Apate (el engaño)?

    Momo era burlón, sarcástico, irreverente, despectivo, cínico…
    y su destino estaba marcado: ningún cielo soporta mucho tiempo a un tipo así.

    ya en la Tierra (en alguna de las Tierras), fue querido como protector –en los siglos– por una vitalmente confusa estirpe de poetas y escritores.
    su zumbido, su gracia, su color, su nombre, también son amparo e impulso.
    (gracias, derviche...)

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  6. Che, yo no entiendo casi naa.

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