(continuación de “Estereotipos”)
Toda la expectativa de vida de "nosotros" está animada por evitar ser "los otros"; todas nuestras apuestas, nuestras inversiones; ésa es nuestra carrera... creemos que el insulto y el desprecio propulsan esas apariencias lejos de “nosotros”, como un escape de gas que nos aleja, de "ellos", los otros, para habitar sólo entre "nosotros"; siendo que en verdad esos insultos, esos gases del habla y del pensamiento, funcionan acelerando el proceso que nos solidifica y enmarca en una determinada identidad, cada vez más anclada en la jerarquía de símbolos que le corresponde (para mí, primero está la vieja, después maradona y después dios / o: jesús, mi marido y mis hijos / o: cortázar, paul klee y charly parker / o: la patria, el deber y el honor / o: el porro, las tetas y olmedo; y otras variantes de la trinidad).
Habría que diferenciar el insulto y el desprecio como estilo de vida, y como un mero recurso verbal de diferenciación (poco feliz, por cierto); habría que diferenciar entre "los otros" construidos mediáticamente y por repetición conductiva, moral, y "los otros", inmediatos y cambiantes, que serían puntos de referencia o contraste éticos de una acción determinada, que busca una súbita concreción, que pretende también, en parte, ese “no ser como ellos”; un contorno, plástico, de estación.
En cualquier caso, inventar nuestra existencia, vivir, sin necesidad de diferenciación con respecto a un ente ficticio que encarnaría las características humanas que no deseamos, un "otro" –o, desde la óptica opuesta, sin necesitar identificarnos con un ente que acumularía los rasgos positivos, un “mismo”–; es una extraña e intensa aspiración, y posible, aunque, entendemos, no de manera absoluta.
Un tanto a mi pesar, veo claras mis tontas necesidades de diferenciación en ciertos insultos que me gustan, ciertos estereotipos que desprecio: “esclavo voluntario”, “cerebro de rati”, “lustrabustos, lametrapos, patriotero”, “estatal!!”, “cuello blanco!”, “conserva”...
Siempre que haya identidad, habrá alteridad; básico motivo, aunque no único, de los operativos estatales de culturización, patriotismo, arraigo: para que tengas una forma determinada, seas clasificable y cuantificable; respondas de manera unívoca (por sí o por no) a determinados símbolos (sos joven, sos de la tercera edad, sos adulto responsable, sos argentino, latino, mujer, mujer emprendedora, mujer embarazada, ama de casa, obrero, profesional, vecino, beneficiario);
también de los operativos comerciales: mientras más fijas las identidades, más posible es controlar la oferta y demanda de los productos, que nacen y mueren sólo para ser consumidos por determinado público objetivo (sos punk, sos cool, sos hardcore, intelectual, rebelde, feminista, independiente, cosmopolita).
Por supuesto, también las identidades de oposición a las oficiales y de moda se generan, ofrecen, venden y vencen: en general, igual de sólidas, igual de estancas, igual de reaccionarias y conservadoras con respecto a sus símbolos de referencia –acaso más sensuales, ya que el público objetivo en este caso es joven, fácilmente erotizable, seducible –quizá por estar más suelto, en general aún por fuera de los mecanismos de la producción y de la propiedad privada –aún sin mucho que conservar...
Y si es por identificarme, elijo, por un rato, a un personaje de ficción nombrado al pasar en una novela francesa, unos 160 años antes de que el mercado hiciese posible ser indie o alternativo usando merchandising:
(...) el Conde Chalvet era breve en su palabra: los gestos de su fisonomía eran como relámpagos; justos, vivos y profundos. Cuando él intervenía en una discusión, ésta subía de tono inmediatamente, pues aportaba hechos; era un gozo escucharle. Por lo demás, en política era cínico y desvergonzado.
– Yo soy independiente –le decía a un señor que llevaba 3 condecoraciones y del que parecía burlarse– ¿Por qué se pretende que yo tenga hoy la misma opinión que hace 6 semanas? En ese caso, mi opinión sería mi tirano. (Stendhal; Rojo y Negro; 1830)

Sobre el odio cabalgan los ginetes
ResponderEliminarY esparcen su catarro de blasfemia
Ruborizan al cielo con sus pestes
Y codician la resaca de la tierra
sube al convoy
que descansa el universo...
(bbsónicos; convoy)
Yo soy yo y mis otro yos.¿O era yoes? Bah, el puto RAE.
ResponderEliminardesignen, encuadren,
ResponderEliminardisparen!
dividan, demarquen
disparen!
entuben, aislen
disparen!
disuelvan
desmarquen
conviden
escapen!
(sinonimia y antonimia se fueron a pasear... a revolcarse en el bosquejo con frutillita y mil perfumes sin locación, a intercambiar fluidos por fuera de todos los ductos de amor)
a chorrear, a chorrear...
(dedicado a Su Dureza, la RAE)